Entrevista con Abel Márquez miembro de OPIAC - GTI PIACI
"Todo el conocimiento sobre cómo gestionar y cuidar la vida reside donde ellos residen"
Abel Márquez Tovar es un líder comunitario muina del territorio Arica en la Amazonía colombiana y afiliado a la OPIAC (Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana), donde dirige el trabajo de la organización para proteger a los pueblos indígenas en su estado natural. A lo largo de su trayectoria, que incluye cargos como secretario de salud, presidente de la organización y líder comunitario, ha sido fundamental en la construcción de una red de protección multiterritorial en la Amazonía colombiana meridional. Conversó con Carolina Gil Posse sobre por qué su comunidad no utiliza el término "aislado", la estrategia de cordón establecida por los territorios vecinos y las amenazas que representan la minería ilegal y los grupos armados en el corredor del Putumayo.
Name:
Abel Marquez
Organization:
OPIAC / GTI PIACI
Country:
Colombia
Interviewer:
Carolina Gil Posse y Daniel Aristizabal
Impact areas:
Terminología y Conceptos Indígenas, Gobernanza Territorial y Cordones de Protección, Barreras Estructurales y Economías Ilícitas, Metodología de Monitoreo y Documentación.
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Sobre la terminología
La etiqueta de "aislado" no refleja adecuadamente la situación de los PIACI ni el papel que desempeñan en la protección de ecosistemas críticos.
Abel y sus colegas de OPIAC no utilizan el término “aislado”. En cambio, hablan de “pueblos indígenas en su estado natural”. Desde una perspectiva indígena, estas comunidades no están aisladas del mundo; son sus guardianas. Mientras que la visión occidental presenta el aislamiento como una vulnerabilidad que requiere protección externa, la visión del estado natural reconoce a los pueblos indígenas como poseedores de un conocimiento intacto sobre cómo mantener la relación entre la naturaleza y la humanidad, un conocimiento que las comunidades contactadas han perdido en gran medida. La obligación es a la inversa: es el llamado mundo civilizado el que necesita lo que ellos poseen.
Sobre lo que funciona
La protección más eficaz consiste en un cordón de territorios vecinos reforzados.
Tras el desastroso contacto con el pueblo Nukak-Makú en Guaviare, Abel y los cuatro territorios indígenas de la Amazonía colombiana sur concluyeron que lo peor que puede ocurrir es un contacto sin preparación. Su respuesta fue construir un cordón de protección con cuatro territorios que trabajaran juntos para fortalecer su propia gobernanza, sistemas de conocimiento y gestión fronteriza. El objetivo no es impedir que estos pueblos se integren a la sociedad en general, sino asegurar que, si lo hacen, las comunidades circundantes hayan construido algo valioso para su integración.
Sobre las barreras
En el corredor de Putumayo, las actividades extractivas ilegales y otras actividades delictivas constituyen un factor de riesgo primordial para los territorios de PIACI.
A diferencia de otras zonas de la Amazonía, donde la ganadería y la deforestación son las principales amenazas, el territorio en el que trabaja Abel se enfrenta a un conjunto diferente de problemas: la minería ilegal que avanza a lo largo del río Puré, los corredores del narcotráfico y los grupos armados que transitan por territorios indígenas. A medida que se intensifica la extracción minera, los pueblos aislados se ven obligados a desplazarse hacia territorios vecinos. Esta dinámica de corredores hace que el control territorial sea a la vez más urgente y más difícil: las amenazas no son fijas y no pueden abordarse únicamente mediante la titulación o la demarcación de tierras convencionales.
Sobre la metodología
Lo que se necesita es infraestructura de documentación, capacidad de monitoreo y recursos garantizados para las comunidades que ya están realizando este trabajo.
El trabajo de protección en los territorios lleva años en marcha. Ahora se necesita apoyo técnico y material para mantenerlo: asistencia para documentar los sistemas de conocimiento indígena, recursos para construir una cabaña de monitoreo en las cabeceras del río Pupuña y garantías de que las personas que realizan ese control reciban una compensación justa. “Nuestros abuelos, sin recibir remuneración, han llevado a cabo esta gestión territorial”, señala. “Ahora necesitamos recursos”. Abel describe al Equipo de Conservación de la Amazonía (ACT, según su sigla en inglés) como un socio importante para convocar una red interterritorial y fomentar la colaboración, así como para apoyar los esfuerzos colectivos en la documentación cultural y del conocimiento en la región, con el fin de promover la protección de los pueblos indígenas, comunidades y otros sitios de interés cultural.